Como todo en la vida, hay ocasiones en que parece que es cuestión de decirlo y todo estará hecho. Parecía tan sencillo como tomar la decisión de empezar a escribir de nuevo, sin embargo, volver a hacer esto parte de nuestra practica diaria no lo es. Tal parece que los años sí nos alcanzaron junto con las responsabilidades y prioridades que te toman horas y horas de tu tiempo, o tal vez no, quizás es sólo que hoy en día busco pretextos para no volver a una de las cosas que más amaba porque aunque LO AMABA, escribir me sigue remontando a aquellos años donde había una YO bastante rota. Seguro hay aún muchas cosas por sanar y tantos miedos por enfrentar, no podemos correr siempre de lo que fuimos.
Hace ya tiempo quería volver a escribir, sin embargo, no estaba del todo segura de si era o no un buen momento para hacerlo. Tengo algunas semanas recordando lo que estar en el mundo blogger significaba para mi, viendo de qué forma las cosas se fueron acomodando y sobre todo, de cuánto ha cambiado la vida desde aquel mi primer blog, ese que nunca pude eliminar y sigue ahí como un recordatorio constante de lo que fui. Por años procuré ignorarle hasta hace poco; y aunque he de admitir que me he sentido sumamente avergonzada de su contenido, desde lo que hay en el y el cómo esta redactado, me ha ayudado a ver lo lejos que estamos del lugar aquel que tanto nos lastimaba, de aquella chica que vivía autosaboteandose y no sintiendo más que autocompasión.. El camino ha sido largo, muy largo. Muchos blogs que aunque empezaban de una manera, terminaban de nuevo en lo mismo. Hace ya 5 años desde que escribí por ultima vez en una de estas ultimas cuentas que SÍ podría eliminar, pero que...